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Abr 28

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La rueda del riesgo y la cultura preventiva

¡Hola amigos prevencionistas! Como muy bien sabéis, hoy, 28 de abril de 2015 es el Día Mundial de Seguridad y Salud en el Trabajo. Promovido por la Organización Internacional del Trabajo, el tema de este año es sin duda uno de mis favoritos: promover la Cultura Preventiva.

cultura preventiva

El lema del llamado SafeDay de este 2015 no podría ser más interesante  “Únete a la construcción de una cultura de prevención en materia de SST”. En esta ocasión, la OIT se centra en un tema menos técnico y más al alcance de todos, en la lucha para que el ambiente de trabajo sea más saludable y seguro, pero sobretodo la importancia de implicar a todos los niveles en algo tan importante como es esta cultura preventiva. Que tanto empresas, empleados como gobiernos, pero sobretodo la sociedad en general e incluso los más pequeños puedan formar parte de ello.

Para eso la propia OIT ha creado este espacio web interactivo para acercar más la cultura preventiva a todos:

La Cultura Preventiva es en definitiva conseguir que ya desde pequeños veamos todos lo importante que es la sensibilización y el interés por promover el uso de todas las medidas de seguridad necesarias. La verdadera cultura preventiva es aquella en la que sea mal visto un andamio sin condiciones en plena calle, que los niños obliguen a sus padres a ponerse el equipo de prevención cuando se pone a trabajar, que tanto empleados como empresas tengan ya la predisposición de priorizar la seguridad ante cualquier situación.

Para que podamos mejorar la cultura preventiva en general, deberíamos primero aprender a cambiar los factores que hacen que el riesgo pueda convertirse en accidente, lo que yo llamo “La Rueda del Riesgo“. Se trata de un concepto que he ido aprendiendo e ideando durante los 10 años que llevo trabajando como técnico en prevención.

Al dar formación a todo tipo de empresas, me he dado cuenta todo este tiempo que por muy buen profesional que seas, no puedes enseñar según que riesgos a trabajadores que llevan tiempo en el oficio. Por ejemplo, se que una tupí es una de las máquinas más peligrosas del ramo de la madera, pero ¿cómo puedo enseñar a un carpintero su funcionamiento si este lleva años trabajando con ella?

Así que mis formaciones se fueron centrando cada vez más en la sensibilización sobre el riesgo que el riesgo en sí. Considero más importante recordar al trabajador que está expuesto a un riesgo que contarle su existencia, porque en realidad seguramente sabe perfectamente que lo tiene e incluso qué puede hacer para evitarlo. Por supuesto esto no se puede aplicar a todos los riesgos, no puedo dar por sentado por ejemplo que los empleados de esta misma carpintería saben que pueden sufrir cáncer si respiran polvo de madera. De ahí que en cada formación me fuí centrando en la teoría de la rueda del riesgo.

¿Y qué es la rueda del riesgo?

Resistencia al cambio

Muy ligada a la cultura preventiva, la rueda del riesgo son tres factores muy ligados al propio riesgo, los cuales afectan no sólo a la forma que lo vemos y percibimos, sino también la capacidad que tenemos a estar abiertos a cambiar nuestra forma de trabajar para estar más seguros.

la cual está compuesta por la Percepción del Riesgo, Asunción del Riesgo y Resistencia al Cambio:

La Percepción del Riesgo: Es la capacidad que tenemos las personas de valorar si un riesgo es o no más probable y/o peligroso. Un riesgo es la posibilidad de que ocurra algo que nosotros no deseamos que pase y como no deseamos que ocurra, para evitar que esto nos afecte, tendimos a pensar que no se cumplirá. Por ejemplo, cuando cogemos el coche no se nos ocurre pensar que podemos sufrir un accidente de tráfico, más bien caemos en el pensamiento de a nosotros no nos ocurrirá.

Esta percepción del riesgo nos da sensación de control y optimismo, es un sentimiento hipócrita pero necesario. Es preferible pensar que no nos moriremos o no nos pondremos enfermos a saber que tarde o temprano esto va a ocurrir, necesitamos creer que no nos pasará a nosotros, para que evitar pensamientos que nos atormenten. Esto provoca que apreciamos de forma errónea el riesgo. Por ejemplo, hay muchas personas que temen coger el avión (estadísticamente, uno de los medios de transporte más seguros que existe) y por el contrario no tienen ningún miedo a ir en coche, cuando la probabilidad de morir en un accidente de tráfico para ir al aeropuerto es mucho más elevada que viajar en este mismo avión.

Cabe decir que dicha percepción del riesgo es totalmente subjetiva, existen personas que tienen mayor capacidad de percibirlo, ya sea porqué han vivido de cerca una situación de peligro (un accidente, la muerte…) o como en el caso de los técnicos en prevención, que trabajamos día a día con este concepto.

Asunción equivocada del Riesgo:

Según la Doctrina de la Asunción del Riesgo, “quién decide voluntariamente practicar alguna actividad o intervenir en un acontecimiento asume el riesgo inherente que comporta, aceptando el mismo y, por tanto, quedando excluida la responsabilidad del agente causante del daño”.

La tendencia es asumir riesgos que no podemos evitar. No podemos evitar la muerte ni podemos estar seguros que no nos pondremos enfermos. El problema es que a raíz de una equivocada percepción del riesgo, acabemos asumiendo riesgos que podemos evitar. Un riesgo que se puede evitar es por lo tanto un riesgo no asumible, no al contrario.

Por ejemplo, es casi inevitable coger el coche tal y como está montada la sociedad de hoy en día; partiendo de esta premisa, conducir es considerado un riesgo necesario y por lo tanto asumible. En cambio. ¿Se puede evitar coger el teléfono móvil con las manos mientras conducimos? Sí, en el 100% de los casos, este riesgo es evitable y por lo tanto no asumible.

El problema está en que al pensar que no nos ocurrirá nada y tener esta sensación de control, asumimos el riesgo de coger el teléfono móvil cuando hacer esto tenemos más probabilidades de sufrir un accidente.

Resistencia al Cambio:

El ser humano es un animal de costumbres tanto a nivel cultural (colectivo) como individual. El problema viene que nos cuesta cambiar dichas costumbres. Nos alarmamos cuando por ejemplo nos cambian el aspecto de Facebook, nos ponen una nueva versión del programa Microsoft Word, nos cambian de móvil, nos quitan el programa de televisión que vemos siempre a la misma hora…

La mejor forma de explicar qué es la resistencia al cambio es mediante el siguiente vídeo que me mostraron una vez en una formación motivacional:

Y es que tal y como le ocurre al protagonista de este gag ficticio, nos aferramos tanto a nuestras costumbres que ponemos cualquier impedimento a cambiarlas, incluso cuando es evidente que con dicho cambio experimentaremos una gran mejora.

Y es en la cultura preventiva en general y también en la rueda del riesgo que la resistencia al cambio nos hace actuar sin evitar el riesgo. Tenemos una percepción equivocada del riesgo y por lo tanto la sensación de control y seguridad, que no nos ocurrirá nada, por lo tanto asumimos un riesgo que no se puede asumir y terminamos resistiéndonos a cambiar nuestra seguridad justificándolo con cualquier excusa.

Otro ejemplo es la siguiente imagen sacada de mi sección, el prevencionista indiscreto (Artículo ver para creer) vemos a dos trabajadores que no son conscientes de que su vida está en peligro.

Ejemplo de riesgo de caída de altura

Ejemplo de riesgo de caída de altura

Apliquemos la teoría de la Rueda del Riesgo:

  • Percepción: Estos dos trabajadores son incapaces de percibir que su vida se encuentra en peligro, incluso no son conscientes que pueden herir de gravedad a las personas que se encuentran en la calle. Su percepción del riesgo de caída de altura es por lo tanto nula.
  • Asunción: Como creen que no les puede pasar nada, asumen el riesgo de caerse. Un riesgo inasumible porque es perfectamente evitable.
  • Resistencia al cambio: Si les planteas a estos trabajadores que deben tomar medidas preventivas, ambos te pondrán excusas para no hacerlo, algunas de ellas extremadamente lógicas (pero siempre fáciles de desmontar): Que nunca les ha ocurrido nada, que sólo es una obra de dos días, que no tienen presupuesto para poner un andamio y arneses, que la empresa los despedirá, que llevaban mucho tiempo sin trabajar y necesitan dinero, que tienen que alimentar a sus hijos…  Incluso podemos ir más lejos. La policía se presentó y les echó bronca, por lo que al día siguiente llevaban arnés… ¡Pero sin atarlo debidamente! Su resistencia al cambio es tan acentuada que se pusieron arnés para que la policía creyera que se lo habían puesto, no porque creyeran que así estarían más seguros. Su resistencia al cambio es tan acentuada que

El otro lleva arnés, pero no se ata en ningún sitio

El otro lleva arnés, pero no se ata en ningún sitio

Los argumentos de estos trabajadores para resistirse a cambiar pueden sonar muy válidos, pero siempre tendrán por encima otra prioridad: la muerte. No existe ningún argumento en su situación que esté por encima del riesgo a morirse. El problema es que están tan convencidos que no se morirán, que no les resulta imposible entender su situación de riesgo grave e inminente.

Tan sólo es actuar ante la rueda del riesgo. Si les explicas que en vez de estar en esta azotea se pongan a las vías del tren, esquivando los trenes cuando pasen ¿Qué creéis que dirán? Si les digo que se pongan a trabajar con ellos sus hijos en las mismas condiciones, ¿Creéis que les dejarán?

Y es que todo viene por lo mismo, la visión subjetiva que tengamos sobre el riesgo y en general nuestra cultura preventiva. En realidad si le cambiamos de escenario o ponemos junto a ellos un ser querido, serán perfectamente capaces de percibir bien el riesgo, no asumirlo y cambiar inmediatamente las condiciones de seguridad.

Y para conseguir eso es completamente necesario cambiar la cultura preventiva. No sólo convencer a los trabajadores y empresas, sino también a los clientes, las personas que lo ven y no actúan, a las autoridades (la policía sólo se dignó a esbroncarles no avisó a la autoridad laboral) e incluso a los más pequeños, para que día a día estemos más cerca de conseguir este sueño:

Que la prevención llegue a todo el mundo.

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1 comentario

  1. ana

    Me ha gustado mucho el artículo y el vídeo. Es muy importante no correr riesgos y seguir bajando las tasas de accidentados en las obras. Ojalá sigamos exportando nuestra cultura preventiva.

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